Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1

40 años más tarde, así recordamos a Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1. Solo seis semanas después del grave accidente sufrido en el GP de Alemania en Nürburgring (Alemania) Lauda volvió a la pista en busca de su tercer título mundial.

La historia de la Fórmula 1 está escrita por héroes que se jugaban la vida en cada entrenamiento, cada carrera y cada kilómetro que hacían a bordo de estos rapidísimo monoplazas sin apenas medidas de seguridad. A día de hoy sigue siendo un deporte peligroso, y por desgracia distintos hechos recientes nos lo han demostrado, pero tenemos la suerte de que un accidente con graves consecuencias para el piloto es algo inhabitual en nuestros días. Hace cuarenta años, todo esto era muy distinto.  Esta es la historia de Niki Lauda y el regreso más valiente de la historia de F1.

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Los circuitos eran mucho más inseguros, no había HANS, los chasis no absorbían los impactos como lo hacen ahora… y el piloto era mucho más vulnerable. Si te gusta la Fórmula 1 conocerás el accidente de Niki Lauda en el GP de Alemania de 1976 en el antiguo circuito de Nürburgring, en el Nordschleife. Lauda peleaba aquel año por su segundo título con Ferrari con James Hunt y no le iba nada mal, pues lideraba el campeonato, pero aquel accidente lo cambió todo. 

En la tercera vuelta del Gran Premio de Alemania, Lauda perdió el control de su Ferrari 312 T2 y se estrelló a gran velocidad contra el muro. El coche se incendió, fue embestido por otro coche y Lauda sufrió graves heridas y quemaduras.  El austriaco fue tras ladado al hospital, grave, con quemaduras de prmer grado en cabeza y manos, varios huesos rotos y una intoxicación por inalación de gases. El campeón del mundo incluso recibió la extremaunción.

Pero como decíamos, la historia de la Fórmula 1 la han escrito los héroes capaces de ‘domar’ estos rapidísimos bólidos en una época en la que su vida corría verdadero peligro. Lauda salvó su vida de milagro y, a pesar de sus graves heridas, no dio por perdido el campeonato. Tras el GP de Alemania, Lauda se mantenía líder del campeonato con 14 puntos sobre James Hunt, pero por razones obvias el austriaco no pudo correr ni en Austria ni tampoco en Holanda. Es más, podría no haber vuelto a correr nunca, o no haber sobrevivido… pero ya en Italia, en Monza, estaba subido a su Ferrari. Niki había perdido el liderato, pero lo recuperaría tras su magnífico y heroico cuarto puesto y el abandono de Hunt en el autódromo italiano.

Solo habían pasado dos carreras, tres semanas, en las que Lauda solo quería volver. Dicen quienes le rodeaban en su momento que la respiración del austriaco se estabilizó el miércoles después de su accidente, el jueves ya era capaz de sentarse y el viernes ya pensaba en volver a sentarse en un Fórmula 1. La idea inicial era que volviese a la acción en Canadá, pero cuando se enteró de que Carlos Reutemann había firmado por Ferrari, adelantó su plan tres semanas. Solo pasaron 38 días entre el accidente y su vuelta.

Solo una vuelta al circuito de Monza tras el accidente habría sido como una victoria para cualquier humano, pero eso no era suficiente para Lauda. El austriaco clasificó quinto y acabó la carrera en cuarta posición. Corrió con grandes vendajes en la cabeza que le obligaron a llevar acolchado el casco. Quienes estaban allí, vieron que tras quitarse el casco Lauda debió retirarse vendas llenas de sangre.

Tras esta carrera, Niki fue octavo en Canadá, tercero en Estados Unidos y llegó a Fuji, último gran premio del año, con tres puntos de ventaja sobre James Hunt. Pero aquél día, el drama inundó el trazado japonés, que debutaba en la Fórmula 1. Las condiciones para la celebración de la carrera eran críticas debido a un fuerte aguacero en pista y la imposibilidad del circuito para drenar todo el agua. La visibilidad era nula, pero aún así se aprobó la disputa de la carrera.

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Dicen que los pilotos, con Lauda a la cabeza, se reunieron y acordaron retirarse en la segunda vuelta. El austriaco, probablemente con el recuerdo del accidente de Nürburgring en la cabeza, cumplió con su palabra… pero no todos lo hicieron.  James Hunt lideraba a la vez que la pista se secaba. Al británico le valía un cuarto puesto para ser campeón y acabó tercero, a pesar incluso de sufrir un reventón en un neumático.

Lauda supo que Hunt había ganado el campeonato ya en el aeropuerto. El austriaco mereció aquel título, pero a pesar de acabar segundo, dio toda una lección de actitud y de vida entregada al mundo del motor. El día que se cumplen 40 años de su vuelta a la pista seis semanas después de su accidente, sigue siendo el regreso más valiente de la historia de la F1. 

 

 

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