Último GP de España de F1 en el Jarama: una carrera mítica

Hace 32 años, tuvo lugar el último GP de España de F1 en el Jarama, una carrera mítica y de las más bellas que se recuerdan. Patillas largas, camisetas ajustadas, sombrillas de playa... Una tarde de sol y bocatas en familia y, de paso, un poco de olor a gasolina a orillas del tórrido asfalto del Circuito (permanente) del Jarama era lo que buscaban los aficionados al motor, aquel ya lejano 21 de junio de 1981...

Nadie esperaba que aquella carrera de Fórmula 1 fuera la última en disputarse en suelo madrileño. Y tampoco que en el ecuador de la prueba, hasta el final, los cinco primeros (Villeneuve, Laffite, Watson Reutemann y De Angelis) se batieran 'a muerte', separados entre sí por menos de un segundo... El último GP de España de F1 en el Jarama fue una carrera para recordar.

De hecho, hoy es fácil arrepentirse de no haber pagado entonces entre 800 y 8.500 pesetillas, que era lo que costaban las entradas según quisieras zona de tierra o selectos pases con derecho a paddock, por ejemplo. Pero en aquel momento la siestecita de después de comer debió de ser de lo más tentadora, en vista de los precios (un Ford Fiesta nuevo en 1981 costaba 517.384 pesetas, unos 3.000 euros), el calor, la ausencia de corredores nacionales y el empeño de los responsables de Televisión Española en merendarse las pruebas con 'La casa de la pradera' y otras series similares de sobremesa... Craso error. De hecho, la prueba de ello es que en la cinta de la grabación original a la que ha tenido acceso AUTO BILD, a los comentaristas solo les oye al principio y al final de la carrera.

Una de las pruebas más bonitas y disputadas

Semáforo en verde. El autraliano Alan Jones (Williams) sale primero y marca un ritmo fortísimo en su lucha particular por revalidar el título Mundial. En el retrovisor le siguen su compañero Reutemann, Jacques Laffite, y ¡sorpresa!, el cuestionado piloto canadiense Gilles Villeneuve, que se cuela en la tercera plaza después de adelantar por la hierba de la recta principal a cinco coches.

A pesar de haber ganado 15 días antes el GP de Mónaco, nadie cuenta con él ni con las posibilidades del motor turbo de su Ferrari con tanto calor sobre la pista (incluso los comentaristas de la tele le confunden con Bruno Giacomelli ¡durante más de cinco minutos!).

De pronto, el número 1 de Jones acaba en la tierra de la curva Ascari (maldita también para Piquet y Prost) cuando está haciendo los mejores tiempos. Villeneuve parece imparable, pero sus perseguidores le van recortando tiempo en las zonas más viradas. Vuelta a vuelta, los bólidos encaran las curvas cada vez más cruzados por el desgaste de los neumáticos, la suciedad de la pista y los continuos latigazos del tren trasero (que soporta ya poco combustible).

Todos sufren la ausencia de cualquier ayuda electrónica o indicación por radio, aunque sólo paran en boxes quienes de verdad tienen problemas para terminar.

Los últimos giros del útlimo GP de España de F1 en el Jarama son de infarto. El líder de rojo no tiene coche para correr más, pero aguanta las dentelladas de Laffite y Watson (que ha relevado en la tercera plaza a Prost y a un desinflado Carlos Reutemann), mientras los equipos gesticulan en la recta de tribuna para que sus pilotos lancen los últimos ataques.

Al final, nada ni nadie pudo con Gilles Villeneuve. El canadiense se consagró en Madrid como uno de los grandes de la F1, después de vencer a todos en un circuito, el del Jarama, que ya entonces se consideraba “estrecho y de adelantamientos difíciles”.

 

Fotos: Sutton Motorsport